Las Pruebas Aprender 2025 muestran una recuperación de los aprendizajes en las escuelas primarias bonaerenses, con avances tanto en Lengua como en Matemática. La mejora fue particularmente significativa entre estudiantes de escuelas estatales y de sectores de menores recursos, aunque las desigualdades educativas continúan siendo uno de los principales desafíos.
Los resultados de las Pruebas Aprender 2025 dejaron una señal alentadora para la educación bonaerense: los estudiantes de sexto año de la escuela primaria mejoraron su desempeño tanto en Lengua como en Matemática respecto de la evaluación realizada en 2023.
Según los resultados difundidos por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, el 77,4% de las y los estudiantes alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en Lengua, lo que representa una mejora de 10,2 puntos porcentuales respecto de 2023.
En Matemática, donde continúan concentrándose las mayores dificultades, el 56,3% alcanzó niveles satisfactorios o avanzados, con un crecimiento de 4,7 puntos porcentuales respecto de la evaluación anterior.
Los números muestran que todavía existe un camino importante por recorrer, particularmente en el aprendizaje de Matemática, pero también revelan una recuperación que adquiere especial relevancia al observar quiénes son los chicos que realizaron la evaluación.
Una generación que comenzó la primaria en pandemia
La enorme mayoría de los estudiantes evaluados en noviembre de 2025 ingresó a primer grado durante 2020, en uno de los períodos más excepcionales que atravesó el sistema educativo argentino.
Sus primeros pasos en la alfabetización estuvieron marcados por el aislamiento, la educación a distancia, las dificultades de conectividad y posteriormente por distintos mecanismos de continuidad pedagógica y regreso progresivo a las aulas.
Se trata, por lo tanto, de una generación cuya trayectoria completa por la escuela primaria estuvo atravesada, desde el comienzo, por las consecuencias educativas y sociales de la pandemia.
Los resultados de Aprender 2025 permiten observar ahora cómo evoluciona esa recuperación.
La evaluación tuvo además una cobertura significativa en territorio bonaerense: participó el 95,4% de las escuelas primarias y el 83,8% de los estudiantes de sexto año, según los datos provinciales.
Una mejora más fuerte entre quienes enfrentan mayores desigualdades
Uno de los aspectos más relevantes de los resultados aparece cuando los datos se analizan según el tipo de gestión escolar y las condiciones socioeconómicas de los estudiantes.
La mejora registrada entre 2023 y 2025 se produjo principalmente entre alumnos de escuelas estatales y pertenecientes a sectores de menor nivel socioeconómico.
En Lengua, entre los estudiantes bonaerenses de menores recursos, quienes se encontraban por debajo del nivel básico representaban el 19% en 2023. Dos años después, ese porcentaje descendió al 7,4%.
En Matemática también hubo una reducción: los resultados por debajo del nivel básico pasaron del 35,5% al 26,8% entre los estudiantes de menor nivel socioeconómico.
En las escuelas estatales ocurrió un fenómeno similar. En Lengua, la proporción de alumnos por debajo del nivel básico descendió del 14,5% al 6,4%, mientras que en Matemática pasó del 29,8% al 24,1%.
Los datos no significan que las desigualdades hayan desaparecido. Por el contrario, permiten observar que las condiciones sociales siguen teniendo una fuerte incidencia sobre las posibilidades educativas, pero muestran al mismo tiempo que las brechas no son necesariamente irreversibles.
Aprender también depende del contexto
Analizar los resultados educativos exclusivamente a partir de lo que ocurre dentro del aula puede dejar afuera una parte importante del problema.
El nivel de ingresos de las familias, las condiciones habitacionales, el acceso a libros y tecnología, el acompañamiento disponible en el hogar y las trayectorias educativas familiares también condicionan las posibilidades de aprendizaje.
Distintas investigaciones de Argentinos por la Educación vienen mostrando una relación estrecha entre las condiciones socioeconómicas de los hogares y los resultados obtenidos por los estudiantes.
La escuela enfrenta así un desafío que es pedagógico, pero también profundamente social: enseñar en una sociedad atravesada por desigualdades que muchas veces ingresan todos los días al aula junto con los estudiantes.
Por eso, una mejora particularmente concentrada en los sectores de menores recursos adquiere una dimensión que excede al resultado de una evaluación estandarizada.
Matemática sigue siendo la gran deuda
Los resultados también obligan a evitar cualquier lectura triunfalista.
Si bien Matemática mejoró respecto de 2023, algo más de cuatro de cada diez estudiantes bonaerenses todavía no alcanzan un desempeño satisfactorio o avanzado al finalizar la primaria.
La diferencia con Lengua sigue siendo considerable y plantea uno de los principales desafíos para los próximos años.
La recuperación educativa, por lo tanto, está lejos de ser un proceso terminado.
Pero los resultados de Aprender 2025 muestran que, después de una etapa particularmente difícil para quienes comenzaron su escolaridad en plena pandemia, la Provincia de Buenos Aires registra avances concretos en los aprendizajes y que parte de esa mejora se está produciendo precisamente entre quienes parten de condiciones sociales más desfavorables.
El desafío será ahora sostener esa tendencia, profundizarla y lograr que el lugar donde nace o crece un chico tenga cada vez menos peso a la hora de definir cuánto puede aprender.

