El árbitro había sancionado un penal para Godoy Cruz frente a All Boys, pero cambió su decisión después de observar imágenes que le acercaron desde el equipo local. El partido estuvo interrumpido unos 20 minutos, terminó 0 a 0 y abrió una fuerte polémica sobre el uso de tecnología fuera del protocolo arbitral.
Una situación tan insólita como polémica se vivió este lunes 12 de octubre en el estadio Islas Malvinas de Floresta, durante el encuentro entre All Boys y Godoy Cruz por la fecha 33 de la Primera Nacional.
El árbitro Nicolás Lamolina quedó en el centro de la controversia luego de sancionar un penal a favor del conjunto mendocino y revertir posteriormente su decisión tras observar imágenes de la jugada en un teléfono celular que le acercaron integrantes del equipo local.
El episodio provocó una prolongada interrupción del encuentro, discusiones entre los protagonistas y una pregunta que rápidamente comenzó a circular en el fútbol argentino: ¿puede un árbitro recurrir a un celular para modificar una decisión durante un partido sin VAR?
El penal que terminó convertido en tiro libre
La jugada ocurrió cerca de los 43 minutos del segundo tiempo, cuando Lamolina sancionó una infracción a favor de Godoy Cruz y señaló el punto penal.
La decisión generó fuertes protestas de los futbolistas de All Boys, que sostenían que la falta se había producido fuera del área.
En medio de los reclamos, integrantes del conjunto de Floresta acercaron un teléfono celular con imágenes de la jugada.
Según las crónicas periodísticas, Lamolina observó la repetición y finalmente modificó su fallo: dejó sin efecto el penal y concedió un tiro libre fuera del área.
La secuencia generó una extensa demora, con aproximadamente 20 minutos de interrupción y discusiones, antes de que el encuentro pudiera continuar.
Las imágenes del episodio comenzaron a difundirse en medios deportivos y redes sociales, convirtiendo la actuación arbitral en uno de los temas más comentados de la jornada.
Un partido que ya había tenido otro penal polémico
El episodio del celular no fue la única controversia del encuentro.
Durante el partido, Lamolina también había sancionado otro penal a favor de Godoy Cruz, que Martín Pino no logró convertir.
El conjunto mendocino buscaba sumar puntos importantes en la recta final de la Primera Nacional, pero terminó igualando sin goles ante All Boys.
El resultado dejó a Godoy Cruz con un empate de visitante en un encuentro marcado más por las decisiones arbitrales y los incidentes que por el desarrollo futbolístico.
¿Qué dice el reglamento sobre el uso del celular?
La situación abre un debate reglamentario importante.
Las Reglas de Juego de la International Football Association Board (IFAB) permiten al árbitro modificar determinadas decisiones antes de que el juego se reanude. Sin embargo, la utilización de imágenes de video para revisar jugadas está regulada mediante procedimientos específicos.
El protocolo del árbitro asistente de video (VAR) establece condiciones técnicas, personal autorizado y mecanismos de comunicación entre los responsables de la revisión y el árbitro principal.
Un teléfono celular acercado por un futbolista o integrante de un equipo no forma parte de ese sistema oficial.
Por lo tanto, es necesario diferenciar dos cuestiones: si la infracción se produjo efectivamente fuera del área y si el procedimiento utilizado para revisar la jugada se ajustó a las reglas arbitrales.
Que una decisión final resulte correcta no significa necesariamente que el mecanismo utilizado para alcanzarla haya sido reglamentariamente válido.
También corresponde determinar qué intervención tuvieron los asistentes y si Lamolina tomó la decisión exclusivamente por las imágenes del dispositivo o por información adicional del equipo arbitral.
Hasta contar con explicaciones oficiales, esos aspectos no pueden darse por establecidos.
Un episodio que reabre el debate tecnológico en el ascenso
La utilización del VAR continúa siendo objeto de discusión en las distintas categorías del fútbol argentino, especialmente por las diferencias de infraestructura y recursos disponibles para implementar sistemas oficiales de revisión.
El episodio ocurrido en Floresta vuelve a poner en primer plano la necesidad de procedimientos claros y criterios uniformes para resolver situaciones controvertidas.
Las herramientas tecnológicas pueden contribuir a reducir determinados errores arbitrales, pero su utilización exige protocolos que garanticen condiciones equivalentes para ambos equipos.
Lo sucedido durante All Boys-Godoy Cruz dejó una imagen poco habitual: un árbitro que modificó un penal después de observar la repetición de una jugada en un dispositivo particular.
Una decisión que, más allá del resultado final, seguramente continuará alimentando el debate sobre el arbitraje, la tecnología y las reglas del fútbol argentino.
