Un informe de Ecofeminita basado en datos oficiales del primer trimestre de 2026 reveló que las mujeres reciben, en promedio, casi 400 mil pesos menos por mes. La diferencia se profundiza entre quienes trabajan en la informalidad y persiste incluso con mayores niveles educativos.

La brecha de ingresos entre mujeres y varones alcanzó el 29,1% en la Argentina durante el primer trimestre de 2026, según el último informe elaborado por Ecofeminita a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. El indicador contempla tanto los ingresos laborales como los provenientes de jubilaciones, pensiones, subsidios, cuotas alimentarias y otras fuentes.

En números concretos, las mujeres percibieron un ingreso total individual promedio de 959.000 pesos mensuales, mientras que entre los varones la cifra llegó a 1.352.200 pesos. La diferencia fue de más de 393.000 pesos por mes.

El relevamiento, publicado durante los primeros días de agosto, vuelve a colocar en primer plano una desigualdad que no se explica por un único factor, sino por la forma en que mujeres y varones acceden al mercado laboral, las actividades en las que se desempeñan, la cantidad de horas remuneradas que pueden trabajar y la distribución de las tareas domésticas y de cuidado.

La diferencia también aparece en los ingresos laborales

Cuando se analizan exclusivamente los ingresos provenientes de la ocupación principal, la brecha aumenta levemente hasta alcanzar el 29,6%.

En este caso, las mujeres ocupadas recibieron un promedio mensual de 872.900 pesos, frente a los 1.240.600 pesos registrados entre los varones. La diferencia se observa al considerar el conjunto de las personas ocupadas, independientemente de su categoría, calificación o jerarquía laboral.

La desigualdad es todavía mayor entre las personas asalariadas que no cuentan con descuentos jubilatorios, una situación utilizada como indicador de informalidad laboral. Dentro de este grupo, las mujeres percibieron en promedio 576.500 pesos, mientras que los varones alcanzaron los 877.800 pesos.

La brecha llegó así al 34,3%, lo que muestra que las diferencias se profundizan entre quienes trabajan en condiciones más precarias. Además, el 40,6% de las mujeres asalariadas no contaba con descuentos jubilatorios, frente al 35,5% de los varones.

Una desigualdad que persiste a pesar de la formación

El informe también permite descartar la idea de que la diferencia se debe simplemente a una menor formación académica de las mujeres.

Entre las personas ocupadas, el 30,9% de las mujeres contaba con estudios superiores, frente al 19,8% de los varones. Sin embargo, incluso con el mismo nivel educativo, los ingresos laborales femeninos continuaron siendo inferiores.

Entre quienes alcanzaron estudios universitarios o superiores, la diferencia fue del 31,1%. En los puestos profesionales, los varones percibieron un promedio de 2.414.300 pesos mensuales, mientras que las mujeres recibieron 1.832.900 pesos, un 24,1% menos.

También continúa presente el denominado “techo de cristal”. Mientras el 8,3% de los varones ocupados ejercía cargos de dirección o jefatura, entre las mujeres esa proporción se reducía al 5,1%.

Menos horas remuneradas y más trabajo doméstico

El estudio señala que las mujeres trabajan, en promedio, menos horas semanales de manera remunerada: 32 horas frente a las 39,9 horas de los varones.

Al comparar los ingresos por hora trabajada, la brecha se reduce al 8,6%. Esto indica que una parte considerable de la diferencia mensual está relacionada con la menor cantidad de tiempo que las mujeres pueden dedicar al empleo remunerado, aunque no explica por completo la desigualdad.

Uno de los factores centrales es la distribución del trabajo doméstico y de cuidado. Del total de personas que realizan tareas dentro de los hogares, el 68% son mujeres y apenas el 32% son varones.

Estas actividades, fundamentales para el sostenimiento de la vida familiar, no suelen ser remuneradas, pero demandan tiempo y condicionan las posibilidades de acceder a empleos de jornada completa, desarrollarse profesionalmente o alcanzar puestos de mayor responsabilidad.

A su vez, el servicio doméstico continúa siendo una actividad profundamente feminizada: el 97,6% de quienes trabajan en ese sector son mujeres. Se trata, además, de la rama analizada con menores ingresos mensuales promedio.

La brecha en la región Pampeana

Los números resultan todavía más marcados en la región Pampeana. Allí, las mujeres percibieron un ingreso total promedio de 932.200 pesos, frente a los 1.348.800 pesos de los varones, lo que representa una brecha del 30,9%.

Al observar únicamente los ingresos de la ocupación principal, la diferencia regional se elevó al 31,7%. Entre las personas asalariadas sin descuentos jubilatorios, alcanzó el 35%.

El informe de Ecofeminita expone así una desigualdad persistente y multidimensional: las mujeres no solamente perciben menores ingresos, sino que tienen una mayor presencia en empleos informales y sectores peor remunerados, menos posibilidades de alcanzar cargos jerárquicos y una carga considerablemente superior de trabajo doméstico no pago.

La brecha del 29,1% difundida inicialmente en el boletín InfoSiberia no representa solamente una diferencia estadística. Detrás de ese porcentaje aparecen menores niveles de autonomía económica y oportunidades desiguales para construir una trayectoria laboral y profesional.

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