La morosidad bancaria de los hogares llegó al 12,8%, cinco veces más que en octubre de 2024. En mayo había 20,9 millones de personas con deudas en bancos o billeteras virtuales y 5,8 millones registraban atrasos. Un relevamiento de ATE suma otro dato preocupante: el 87% de los trabajadores estatales está endeudado y más de la mitad necesita tener más de un empleo.
La deuda comienza a convertirse en uno de los indicadores más preocupantes de la situación económica de los hogares argentinos. Tarjetas de crédito, préstamos personales, billeteras virtuales y financieras aparecen cada vez con mayor frecuencia como herramientas para sostener gastos cotidianos, mientras crece también la cantidad de personas que ya no consigue cumplir en tiempo y forma con los pagos.
Los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran que en mayo la mora de las financiaciones otorgadas a las familias alcanzó el 12,8%.
La cifra adquiere otra dimensión cuando se observa su evolución reciente: según los datos presentados por el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, la morosidad bancaria había sido del 2,5% en octubre de 2024. Es decir que se quintuplicó en menos de dos años.
Casi seis millones de personas están en mora
De acuerdo con la información expuesta por el Gobierno bonaerense, en mayo de este año había 20,9 millones de personas con algún tipo de deuda en bancos o billeteras virtuales.
De ellas, 5,8 millones estaban en situación de mora. Provincia señaló además que los atrasos alcanzaban al 33% en las financieras y que también crecieron con fuerza entre usuarios de tarjetas de consumo y empresas fintech.
Bianco aseguró que el deterioro ya atraviesa provincias, edades y géneros y vinculó el fenómeno con la pérdida de ingresos disponibles, el incremento de tarifas y el costo del crédito.
Desde el Ejecutivo bonaerense sostienen que no se trata simplemente de decisiones financieras individuales sino de un fenómeno económico generalizado que obliga a una parte de los hogares a recurrir al crédito para afrontar gastos corrientes.
Estatales: 87% tiene deudas y más de la mitad busca otro ingreso
Los datos difundidos prácticamente en simultáneo por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) refuerzan esa mirada.
Una encuesta federal realizada entre empleados públicos determinó que el 87% tiene deudas vigentes. Además, el 73% mantiene compromisos con más de una entidad financiera.
El destino de ese endeudamiento también resulta significativo: según el sindicato, una parte importante de los créditos se utiliza para afrontar alquileres, expensas, gastos médicos, educación, alimentos y ropa, mientras otro sector toma nuevas obligaciones para pagar deudas anteriores.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, resumió el cambio de comportamiento de los hogares con una definición contundente: “Antes la deuda era un mecanismo de inversión, ahora es para sobrevivir”.
Trabajar más tampoco alcanza
El relevamiento de ATE revela además otra consecuencia del deterioro de los ingresos.
El 55,4% de los trabajadores estatales encuestados aseguró tener más de un empleo para complementar sus ingresos o conseguir mayor estabilidad económica.
Pero el pluriempleo no aparece como un fenómeno aislado. La encuesta también encontró efectos sobre otros aspectos de la vida cotidiana: el 43% señaló que dejó de participar de actividades políticas por cansancio físico y mental, falta de tiempo o dificultades económicas.
A eso se suma que el 85,4% de los consultados manifestó haber experimentado algún deterioro en su bienestar emocional o psicológico durante el último año.
Cuando la cuota reemplaza al consumo
El crecimiento de la deuda tiene además una consecuencia directa sobre la actividad económica: una porción cada vez mayor de los ingresos mensuales queda comprometida de antemano en el pago de cuotas, tarjetas e intereses.
Aguiar advirtió que el dinero destinado a cancelar esos compromisos deja de utilizarse en consumo, salud, educación u otros gastos familiares, generando un círculo en el que la caída del poder adquisitivo conduce al endeudamiento y la deuda reduce todavía más el ingreso disponible.
El fenómeno marca una diferencia central respecto de otros períodos: para una parte creciente de la población, el crédito ya no aparece asociado solamente a la compra de un electrodoméstico, un vehículo, una vivienda o un proyecto personal, sino a la necesidad de cubrir gastos del mes.
Provincia lanzó un plan para refinanciar deudas
Frente al aumento de la morosidad, el Gobierno bonaerense recordó la puesta en marcha, junto al Banco Provincia, de herramientas de refinanciación destinadas a clientes que presentan dificultades para cumplir con sus obligaciones.
Según informó Bianco, las líneas contemplan una reducción de las tasas y la extensión de los plazos para facilitar la regularización de las deudas.
Desde Provincia señalaron que el programa apunta especialmente a los sectores de menores ingresos y remarcaron que ya fueron realizados miles de planes de refinanciación.
Más allá de la discusión política sobre sus causas, los números oficiales muestran un fenómeno difícil de soslayar: cada vez más argentinos tienen deudas y, al mismo tiempo, cada vez más argentinos tienen dificultades para pagarlas.
Y cuando el crédito comienza a utilizarse para comprar comida, pagar el alquiler o afrontar una consulta médica, el endeudamiento deja de ser exclusivamente una cuestión financiera para convertirse en un indicador de las condiciones de vida de los hogares.

