El Pincha visitará este jueves al conjunto brasileño por la revancha de las semifinales de la Copa Libertadores. Después del empate sin goles en La Plata, el equipo de Alexander Medina buscará dar el golpe en Río de Janeiro. La habilitación de Marcos Rojo suma una alternativa importante para la defensa.
Estudiantes de La Plata está a noventa minutos de escribir una nueva página en su historia internacional. Este jueves 22 de octubre, desde las 21:30, enfrentará a Flamengo en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, en busca de un lugar en la final de la Copa Libertadores 2026.
La serie llega abierta después del empate 0 a 0 registrado el pasado 15 de octubre en el estadio UNO Jorge Luis Hirschi. Aquel encuentro dejó una sensación ambivalente entre los hinchas albirrojos: la satisfacción de haber competido de igual a igual frente a uno de los grandes candidatos al título y la oportunidad desaprovechada de viajar a Brasil con una ventaja.
Pero también dejó una certeza: Estudiantes tiene argumentos futbolísticos para discutir la clasificación.
Una noticia que cambia el panorama: Marcos Rojo está habilitado
En la mañana del miércoles, el club confirmó una resolución favorable del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), que dispuso la incorporación de Marcos Rojo a la lista de buena fe de la Copa Libertadores.
El defensor, que había quedado fuera del partido de ida por una controversia reglamentaria vinculada con su inscripción, finalmente estará a disposición de Alexander Medina para la revancha.
La novedad representa un alivio para el cuerpo técnico y abre nuevas posibilidades en la conformación de la última línea. Rojo aporta experiencia internacional, conocimiento de las exigencias de una Copa Libertadores y una identificación especial con el club en el que inició su carrera profesional.
Su presencia también tiene una dimensión simbólica: el defensor formó parte del plantel de Estudiantes que conquistó la Libertadores de 2009, la cuarta y hasta ahora última del conjunto platense.
Diecisiete años después, regresa con la oportunidad de participar en otro capítulo decisivo de la historia albirroja.
Su titularidad, sin embargo, dependerá de la decisión del entrenador.
Las claves de la revancha
El partido de ida dejó elementos importantes para analizar el encuentro que se aproxima.
Estudiantes consiguió neutralizar buena parte del poder ofensivo de Flamengo, que tuvo dificultades para generar situaciones claras y terminó el encuentro sin remates al arco defendido por Fernando Muslera.
El equipo de Medina mostró intensidad en la recuperación, fortaleza en las disputas individuales y capacidad para incomodar la circulación del conjunto brasileño.
Sin embargo, también quedó expuesta una dificultad: transformar ese control territorial y las aproximaciones al área en situaciones concretas de gol.
En el Maracaná, el desafío será diferente.
Flamengo contará con el respaldo de su público y probablemente buscará asumir un protagonismo ofensivo mayor al mostrado en La Plata. Además, recuperará a Jorginho, ausente en el primer partido por suspensión.
Para Estudiantes, la clave podría estar en sostener la concentración defensiva, administrar los momentos de presión y aprovechar los espacios que eventualmente deje un rival obligado a buscar la victoria.
No se tratará solamente de resistir. El Pincha necesitará encontrar la manera de lastimar cuando disponga de la pelota.
El Maracaná y el peso de la historia
Estudiantes conoce el significado de disputar instancias decisivas de la Copa Libertadores.
Sus cuatro títulos continentales, obtenidos en 1968, 1969, 1970 y 2009, forman parte de una identidad construida alrededor de la competencia internacional, el compromiso colectivo y la capacidad de enfrentar rivales de enorme jerarquía.
La consagración de 2009, con Juan Sebastián Verón como emblema y Alejandro Sabella como entrenador, ocupa un lugar especial en la memoria de las generaciones más recientes.
Ahora, el equipo de Medina tiene la posibilidad de acercar nuevamente a Estudiantes a una definición continental.
El escenario será imponente, pero la historia del club demuestra que las grandes citas internacionales nunca le resultaron ajenas.
Qué necesita Estudiantes para llegar a la final
Con el empate sin goles de la ida, la definición no admite demasiados cálculos.
Una victoria de cualquiera de los dos equipos le dará la clasificación a la final. Si vuelven a empatar, independientemente del marcador, la serie se resolverá mediante tiros desde el punto penal.
El ganador disputará el partido decisivo el próximo 28 de noviembre en el estadio Centenario de Montevideo, frente al vencedor de la otra semifinal entre Palmeiras y Fluminense.
La revancha será dirigida por el uruguayo Gustavo Tejera, acompañado por sus compatriotas Nicolás Taran y Carlos Barreiro como asistentes. Antonio García estará a cargo del VAR.
Una ciudad pendiente de noventa minutos
La Plata volverá a vivir una noche especial.
Después de la intensidad del primer encuentro en UNO, el sueño de una nueva final de América se trasladará a Río de Janeiro, aunque buena parte de la expectativa permanecerá en cada barrio, cada hogar y cada encuentro de hinchas albirrojos.
Estudiantes sabe que enfrente tendrá un rival poderoso y un escenario exigente. También sabe que llegó hasta esta instancia por méritos propios y que el empate de la ida dejó la clasificación al alcance de ambos.
La historia no garantiza resultados, pero puede ofrecer algo igualmente valioso: la convicción de que ningún desafío es demasiado grande cuando existe un equipo dispuesto a competir.
Este jueves, en el Maracaná, Estudiantes buscará convertir esa convicción en una nueva final de América.
