El Pincha se puso en ventaja desde el primer minuto, pero el Canalla reaccionó con dos goles de Ángel Di María y otro de Julián Fernández para imponerse 3-1 en Santiago del Estero. El cierre estuvo marcado por fuertes reclamos al arbitraje, incidentes entre los jugadores y el ingreso de Juan Sebastián Verón al campo de juego.
Estudiantes estuvo muy cerca de comenzar la final de la Supercopa Internacional de la mejor manera posible. Apenas había transcurrido un minuto de juego cuando Alexis Castro apareció para abrir el marcador y poner al conjunto platense 1-0 frente a Rosario Central en el Estadio Único Madre de Ciudades, en Santiago del Estero.
El gol tempranero le permitió al Pincha tomar rápidamente la iniciativa, pero Central fue creciendo con el correr de los minutos y encontró en Ángel Di María a su figura determinante.
Di María cambió la historia
A los 22 minutos, el campeón del mundo ejecutó un tiro libre desde la puerta del área y convirtió el empate para Rosario Central. Fue el comienzo de una actuación decisiva del delantero rosarino.
Sobre el cierre de la primera mitad llegó una de las primeras grandes polémicas de la tarde. Tras la intervención del VAR, el árbitro Darío Herrera sancionó penal por una infracción de Leandro González Pirez sobre Enzo Copetti.
La decisión generó una fuerte protesta de los futbolistas y del cuerpo técnico de Estudiantes. Di María se hizo cargo de la ejecución y convirtió el 2-1 con el que Central pasó al frente antes del descanso.
Estudiantes reclamó y el partido se fue calentando
Durante el segundo tiempo, el encuentro se volvió cada vez más tenso.
El Pincha reclamó otras decisiones arbitrales, entre ellas una posible segunda amarilla para Elías Verón y una mano dentro del área de Rosario Central tras un cabezazo de Adolfo Gaich. Según la explicación arbitral recogida por el canal deportivo TyC Sports, esas acciones fueron revisadas y no fueron consideradas sancionables.
Los reclamos fueron elevando la temperatura dentro y fuera del campo, mientras Estudiantes intentaba llegar al empate y Central buscaba cerrar definitivamente el partido.
El 3-1 y un final caótico
Ya en tiempo adicional, Julián Fernández convirtió el tercer gol de Rosario Central y sentenció la final.
A partir de allí se desencadenó un cierre cargado de tensión. Hubo cruces entre futbolistas de ambos equipos, corridas y golpes en el ingreso a los vestuarios. El partido terminó sin desarrollarse con normalidad hasta el último segundo debido a los incidentes.
Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, bajó desde la tribuna al campo de juego y encaró al árbitro Darío Herrera para expresarle su enojo por el arbitraje por lo que se le podría aplicar una dura sanción.
Central sumó una nueva estrella
Con la victoria 3-1, Rosario Central se quedó con la Supercopa Internacional y sumó un nuevo título a su historia. Además, la consagración le aseguró un lugar en la Recopa de Campeones que comenzará a disputarse en 2027.
Para Estudiantes, en cambio, quedó una final amarga: comenzó ganando desde el arranque, terminó derrotado y se retiró del Madre de Ciudades en medio de fuertes cuestionamientos al arbitraje y de un desenlace que terminó desplazando al fútbol del centro de la escena.
