“Axel Kicillof encabezó la apertura del 4° Congreso Productivo Bonaerense en el Pasaje Dardo Rocha. Foto: Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

El 4° Congreso Productivo Bonaerense reúne durante dos jornadas en La Plata a representantes de los 135 municipios, empresas, pymes, cooperativas, sindicatos, universidades y actores del sistema científico. Axel Kicillof encabezó la apertura y entre los intendentes presentes estuvo el jefe comunal de General Alvarado, Sebastián Ianantuony. Más allá de la coyuntura, el encuentro instala una discusión de fondo: qué modelo de producción y desarrollo necesita la Argentina.

El Pasaje Dardo Rocha volvió a convertirse esta semana en escenario de una discusión que excede los límites de la provincia de Buenos Aires. Bajo el lema “El valor de producir”, el 4° Congreso Productivo Bonaerense comenzó este martes 8 y continúa durante este miércoles 9 de septiembre con 37 paneles y mesas de trabajo vinculados a innovación, infraestructura, herramientas para la producción y el trabajo y desarrollo local.

Organizado por el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones, el encuentro convoca a representantes de empresas, cooperativas, cámaras empresariales, sindicatos, universidades, organismos públicos, comunidad científica, municipios y referentes políticos de toda la Provincia.

La apertura contó con la participación del gobernador Axel Kicillof, los ministros Augusto Costa y Javier Rodríguez y el intendente de La Plata, Julio Alak. Entre los jefes comunales presentes estuvo también Sebastián Ianantuony, intendente de General Alvarado, junto a representantes de distintos distritos bonaerenses.

Buenos Aires y una discusión que trasciende sus fronteras

La dimensión del encuentro permite leerlo más allá de una agenda estrictamente provincial.

Buenos Aires concentra una parte decisiva de la estructura económica argentina. De acuerdo con información oficial de la Dirección Provincial de Promoción de Inversiones y Comercio Exterior, la Provincia representa alrededor del 36% del PBI nacional, concentra aproximadamente la mitad de la producción industrial del país, genera el 32% del empleo formal nacional y explica cerca del 37% de las exportaciones argentinas, aunque los períodos estadísticos de referencia varían según cada indicador.

Por eso, debatir qué ocurre con la producción bonaerense supone inevitablemente discutir una parte sustancial del modelo productivo argentino.

La propia consigna institucional del Congreso lo plantea con claridad: “El futuro del país también se debate desde la producción bonaerense”. Y la programación de esta segunda jornada incluye un conversatorio específico sobre “Políticas Productivas Federales”, dedicado a analizar estrategias desarrolladas desde distintas provincias para sostener la actividad productiva.

Dos miradas sobre el papel del Estado y la producción

La apertura también dejó expuesta una discusión política que atraviesa actualmente a la Argentina.

Kicillof utilizó su intervención para cuestionar el programa económico del Gobierno nacional y contrapuso esa orientación con la concepción productiva que impulsa su administración. El Gobernador sostuvo que “no hay futuro posible sin producción, sin trabajo, sin ciencia y sin soberanía” y vinculó el desarrollo con la preservación de capacidades industriales, científicas y tecnológicas.

Más allá de la confrontación política entre Nación y Provincia, detrás de ese discurso aparece una discusión económica concreta: cuál debe ser el papel del Estado en el desarrollo productivo.

El esquema que se debate en el Congreso coloca en el centro herramientas como el crédito productivo, la infraestructura, la inversión en ciencia y tecnología, la articulación entre universidades y empresas, el sistema logístico, la política tributaria, el desarrollo de proveedores locales y el acompañamiento a pymes y cooperativas.

Frente a una concepción que confía principalmente en la apertura de mercados, la iniciativa privada y el ordenamiento macroeconómico como motores para reasignar recursos, desde Buenos Aires se propone un Estado con mayor intervención en la planificación, el financiamiento y la construcción de capacidades productivas.

La discusión, sin embargo, no se agota en elegir entre “más” o “menos” Estado. El verdadero desafío consiste en determinar qué intervención pública genera inversión, productividad, empleo y capacidad exportadora, cómo se financia y de qué manera puede articularse de forma eficiente con el sector privado.

De las pymes a la industria naval: qué modelo aparece detrás de la agenda

La amplitud de los temas elegidos para el Congreso permite observar los componentes de esa propuesta.

Durante las dos jornadas se pusieron en discusión la economía del conocimiento, el financiamiento a mipymes, la logística, los recursos estratégicos, el turismo, el desarrollo minero, la política tributaria, las cadenas energéticas y la vinculación entre ciencia y producción.

Este miércoles la agenda profundiza esa orientación con paneles sobre competitividad de las pymes industriales, energía con valor agregado, marina mercante e industria naval, inserción comercial de Argentina en el nuevo orden internacional, promoción de inversiones, obra pública, empleo y nuevas formas de trabajo.

No son debates aislados. En conjunto configuran una idea de desarrollo basada en agregar valor a los recursos disponibles, fortalecer las capacidades nacionales, incorporar conocimiento y tecnología y generar empleo a partir de una estructura productiva diversificada.

El desafío de convertir esa concepción en un eventual modelo nacional sería mucho mayor: requeriría estabilidad macroeconómica, financiamiento sostenible, inversión privada, infraestructura, competitividad exportadora y coordinación entre Nación, provincias y municipios.

El lugar de los municipios

En ese esquema, los gobiernos locales aparecen como una pieza central.

El Congreso reúne actores de los 135 municipios bonaerenses y durante la primera jornada incluyó un encuentro específico de Secretarías de Producción municipales. La lógica es que buena parte de los problemas productivos adquieren características diferentes según el territorio: no enfrenta los mismos desafíos un distrito industrial del Conurbano que una localidad agropecuaria, portuaria o turística.

La participación del intendente de General Alvarado, Sebastián Ianantuony, incorpora también al distrito a esa conversación provincial.

Para municipios como General Alvarado, donde el turismo convive con el comercio, las pequeñas y medianas empresas, la producción agropecuaria y diferentes emprendimientos locales, conceptos como financiamiento, innovación, desarrollo de marcas regionales, infraestructura y diversificación productiva adquieren una dimensión concreta.

La presencia de los municipios permite, justamente, que una discusión sobre grandes lineamientos económicos encuentre después traducción territorial.

Buenos Aires como laboratorio de una discusión nacional

El 4° Congreso Productivo Bonaerense no define por sí solo un modelo económico. Tampoco resuelve las tensiones que atraviesan actualmente a la producción argentina.

Pero sí expone una discusión que probablemente ocupará un lugar cada vez mayor en el debate político: qué estructura productiva necesita el país para crecer, generar empleo y competir en un escenario internacional profundamente cambiante.

Buenos Aires llega a esa discusión con un peso económico difícil de soslayar y con una definición política explícita: producción, industria, conocimiento, infraestructura y trabajo como componentes de una estrategia de desarrollo.

La cuestión que queda abierta es si esa experiencia puede convertirse en una propuesta capaz de trascender las fronteras provinciales y, sobre todo, cómo transformar esos principios en un modelo económicamente sostenible y federal.

Mientras tanto, durante este miércoles el Pasaje Dardo Rocha continúa siendo escenario de ese debate. Y detrás de los paneles, las mesas sectoriales y los encuentros entre funcionarios, empresarios, trabajadores, científicos y universidades aparece una pregunta mucho más amplia que el propio Congreso: ¿Qué país queremos producir?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *