Histórico referente del peronismo platense, exconcejal y funcionario con una extensa trayectoria, tiene bajo su responsabilidad una de las áreas más sensibles del Municipio: la coordinación de las delegaciones. Los reclamos por servicios y participación vecinal ponen a prueba un recorrido político construido desde la militancia territorial.

En todo gobierno existen funcionarios con alta exposición pública y otros cuyo trabajo, aunque menos visible, resulta determinante para sostener el funcionamiento cotidiano de la gestión. En la Municipalidad de La Plata, Norberto “Chucho” Gómez pertenece a este segundo grupo.

Secretario General del Municipio y uno de los dirigentes de mayor confianza del intendente Julio Alak, Gómez tiene bajo su órbita la coordinación de las delegaciones municipales: el punto de contacto más directo entre el Estado local y los vecinos de cada barrio.

Se trata de una función estratégica. En una ciudad extensa, atravesada por profundas desigualdades territoriales, las delegaciones son las encargadas de recibir y canalizar buena parte de las demandas vinculadas con servicios esenciales.

Pero para comprender por qué Alak le confió esa responsabilidad es necesario recorrer la trayectoria de un dirigente que comenzó su construcción política mucho antes de llegar a la Secretaría General.

De la militancia universitaria a la gestión pública

Oriundo de Vedia, Gómez llegó a La Plata a mediados de la década de 1990 para estudiar Periodismo en la Universidad Nacional de La Plata. Allí comenzó a participar activamente en la militancia estudiantil, fue consejero académico de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social e integró la Federación Universitaria Bonaerense.

Entre 2000 y 2001 se desempeñó como secretario general de la Juventud Universitaria Peronista. Su recorrido continuó posteriormente en el ámbito municipal, primero como presidente del Consejo Municipal de la Juventud y luego como director de Juventud durante una de las anteriores administraciones de Julio Alak.

Su trayectoria también incluye un prolongado paso por la Administración Nacional de la Seguridad Social. Entre 2009 y 2016 estuvo al frente de la Unidad de Atención Integral II de La Plata y, años después, asumió como director nacional de Verificaciones del organismo.

En 2017 fue elegido concejal de la ciudad de La Plata, banca que ocupó hasta 2021. Desde el Concejo Deliberante intervino en algunos de los principales debates de la ciudad y consolidó su lugar como una de las referencias del espacio político conducido por Alak.

Un dirigente de la mesa chica de Alak

“Chucho” Gómez es considerado un alakista histórico. Su relación política con el actual intendente se construyó durante décadas de militancia, gestión y organización territorial dentro del peronismo platense.

Ese conocimiento del territorio tuvo un papel importante en la campaña municipal de 2023. Gómez fue uno de los dirigentes que trabajó en la reunificación del peronismo local y en la construcción de las 24 juntas promotoras que permitieron escuchar a instituciones, militantes y vecinos de las distintas localidades del partido.

Tras el regreso de Alak a la intendencia, fue designado al frente de la Secretaría General. La decisión no fue meramente administrativa: bajo su órbita quedó la coordinación de las delegaciones, una herramienta central para recuperar presencia municipal en los barrios y reconstruir el vínculo entre el Estado local y la comunidad.

Una función atravesada por las demandas cotidianas

Durante la actual gestión se incorporaron maquinarias, herramientas y equipamiento para fortalecer el trabajo de los centros comunales. También se realizaron operativos de limpieza, recuperación de espacios públicos, eliminación de microbasurales y mantenimiento urbano en distintas localidades.

Sin embargo, la magnitud del territorio platense y la persistencia de problemas estructurales mantienen a las delegaciones bajo una permanente exigencia.

El desafío que enfrenta Gómez no es únicamente operativo. También es político: lograr que la estructura municipal llegue efectivamente a los barrios y que los vecinos perciban que sus demandas son escuchadas y obtienen una respuesta.

El territorio como medida de la gestión

La trayectoria de “Chucho” Gómez estuvo siempre vinculada con la organización política, la militancia y la construcción territorial. Hoy, esa experiencia es puesta a prueba desde uno de los lugares más sensibles de la administración municipal.

Su figura adquiere así una relevancia que excede la exposición pública. De la capacidad para ordenar las delegaciones, fortalecer a sus responsables y transformar los reclamos en soluciones concretas dependerá una parte importante de la evaluación que los vecinos hagan de la gestión de Julio Alak.

En una ciudad donde las demandas cambian de un barrio a otro y las desigualdades territoriales siguen siendo evidentes, la respuesta municipal se juega todos los días, lejos de los despachos y cerca de la vida cotidiana. Ese es, precisamente, el territorio político que Gómez conoce y el principal desafío que ahora tiene por delante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *