Empresarios del sector advierten por baja demanda, tarifas deprimidas y dificultades para sostener servicios. A meses de la temporada, el escenario en Mar del Plata enciende una señal de atención para toda la Costa Atlántica.

La hotelería marplatense atraviesa un escenario complejo a pocos meses del inicio de una nueva temporada de verano. Empresarios del sector advierten por baja ocupación, tarifas deprimidas y dificultades crecientes para sostener los costos de funcionamiento, especialmente en los establecimientos de una a tres estrellas.

Desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata señalaron que la situación afecta con mayor fuerza a los hoteles más pequeños, donde la combinación entre menor cantidad de pasajeros, altos costos de servicios y presión tributaria está poniendo en discusión incluso la posibilidad de mantener los establecimientos abiertos durante la temporada baja.

Una ocupación que no alcanza

Según explicó Ariel Rubianes, vicepresidente de la entidad empresaria, los fines de semana comunes muestran una ocupación muy baja y las tarifas terminan reduciéndose como estrategia para intentar atraer pasajeros.

Desde la asociación también sostienen que las vacaciones de invierno mostraron una caída importante frente a temporadas anteriores y estiman que una porción considerable de los hoteles permanece actualmente cerrada porque la ocupación no alcanza para cubrir gastos de luz, gas, agua y personal.

El problema se concentra principalmente en los establecimientos de una y dos estrellas, donde la relación entre las tarifas que pueden cobrar y los costos laborales y operativos se volvió especialmente difícil de sostener.

El turismo internacional también muestra un escenario particular

Los últimos datos del INDEC aportan otro elemento al análisis.

Durante agosto de 2026 ingresaron al país 432.900 turistas extranjeros, un 8,9% más que un año atrás. En el mismo mes salieron al exterior 652.100 turistas residentes, aunque esa cifra cayó 18,3% interanual.

Es decir: el turismo receptivo mejoró respecto de 2025 y las salidas al exterior disminuyeron, pero todavía fueron más los argentinos que viajaron fuera del país que los extranjeros que ingresaron.

Para destinos turísticos nacionales, esa relación sigue siendo un dato relevante a la hora de analizar la competencia de cara al próximo verano.

La mirada ya está puesta en la temporada

Pese al escenario adverso, desde el sector hotelero marplatense aseguran que prepararán tarifas y servicios para la próxima temporada y confían en el atractivo turístico de la ciudad.

El desafío será determinar si la recuperación de la demanda alcanza para compensar el aumento de los costos y permitir que los establecimientos que hoy funcionan con dificultades puedan llegar al verano en mejores condiciones.

Una señal que también mira la Costa Atlántica

La situación descripta corresponde específicamente a Mar del Plata y no puede trasladarse automáticamente a otros destinos. Sin embargo, para ciudades como Miramar y el resto de la Costa Atlántica, donde buena parte de la actividad económica depende directa o indirectamente del turismo, lo que sucede en el principal destino bonaerense funciona como un termómetro para observar.

Faltan todavía varios meses para el verano y las reservas de temporada recién comienzan a tomar forma. Pero la discusión ya está planteada: ¿qué capacidad tendrá el turismo nacional para recuperar demanda y qué margen tendrán los prestadores para sostener precios competitivos sin resignar rentabilidad?

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